Entre Sueños…

 Escrita por H.J. H.N.

Y aunque te parezca descabellado…

Capítulo 3

La cena.

Han pasado ya mas de trescientas lunas llenas y tres eclipses. He aprendido muchas cosas con Claire, en verdad es encantadora. A veces nos robamos miradas y aveces nos robamos mas que un beso, la he conocido, la amo. He tenido sin fin de momentos hermosos pero nada es para siempre. Hoy, especialmente hoy mientras dormía una pesadilla me aterrorizó, me atrapó. Como unas garras inmensas atravesaron mi pecho, era una espada -¿Tú? ¿De nuevo?- Era aquel caballero de la armadura oxidada quien me tenia contra la pared. En cuestión de segundos la niña se postró a la izquierda del caballero y me mostró un pergamino del que le brotaban gotas tan brillantes como el sol y del que se le escuchaban llantos -¿Qué? ¿Qué deseas tu de mi?- La niña se acercó y me susurró al oído, quedé estupefacto no lo podía creer -¡¡NOO!! ¡¡NO!! ¡NO LO PERMITIRÉ!- y en ese mismo momento el caballero de la armadura Oxidada retiró su espada lentamente haciendome sentir el frio de la hoja.

Amanecí sobresaltado y lo primero que hice fue buscar a mi amada Claire pero no se encontraba junto a mi. Y las cortinas se abrieron y quedé cegado por la luz del sol que amenazaba con desaparecer en el horizonte. Para mi sorpresa estaba en una iglesia, era un monje el que estaba junto a mi, me encontraba vendado. -Hijo mio, por fin has despertado, ¡Santisimo señor te aguarde, esto es un milagro!- escuchado los gritos de alegría del monje fueron entrando uno por uno a la habitación los monjes hasta llegar a ser una docena, algunos con crucifijos en mano y otros con libros de oración y cada rezaba a su modo, si, todos ellos alrededor de mi y algunos otros afuera. No pasaron mas de dos plegarias y una voz gruesa y seca retumbó desde las afueras de la habitación -¡Abran paso! ¡he dicho que habran paso!- cada monje se apartó. Viejo, apestoso y además un buen ejemplo de “sencilles” se podía percibir de su persona -¡Ah! ¿así que es él? ¿porqué nadie me dijo que ya había despertado?- -Perdone mi señor pero acaba de despertar- decía tembloroso el monje que me había despertado -Jajaja ¿así que además de extranjero resultó ser un vago? jajaja ¿quién lo iba a pensar?- Tal parece que a nadie la causó gracia y ¿como iba a causar gracia en la situación en la que me encontraba? -¿Qué? ¿qué dices? … ¿Clara? ¿Carla? ¿alguién sabe que trata de decir?- nuevamente no podía pronunciar palabra alguna y este torpe monje oloroso apenas me prestaba atención asi que contuve mi respiración y grité -¡Clarie!- perdi fuerzas pero logré pronunciar -¿Dónde? ¿Dónde está?- El monje abrió los ojos y me observó fijamente con tono serio -Aquí no conocemos a ninguna Claire- se acercó al monje que aún temblaba y le susurró para después retirarse pero justo en la puerta me observo y dijo en voz alta -Denle un baño y devuelvanle su armadura para que baje a cenar- ¿Armadura?.

Nos encontrabamos en un gran comedor lleno de monjes y ninguno era discreto, todas sus miradas, conversaciones en susurros eran dirigidas hacia mi persona, hacia el diferente con armadura, hacia el extranjero. Sonó una copa golpeada por una cuchara interrumpiendo el cuchicheo de los cientos de monjes que se encontraban en el recinto -Hermanos mios, demos gracias al gran creador por esta cena tan grandiosa que ha traido a sus mas fieles siervos, tambien damos gracias al creador por sanar las heridas del extranjero que nos acompaña esta noche y bendice oh altisimo a aquellos que no pueden acompañarnos a cenar- terminado estas palabras se sentó y todos comenzaron a comer. Se podía apreciar las ensaladas, los jabalies cocidos en fogata por cada docena de monjes, el vino y el aguamiel no era de faltar en copa vacía y la música empesó a sonar flautas, coros y arpas. La cena se convirtió en una fiesta -¿Una fiesta?- me pregunté en voz baja -pues tu regreso- ni tarde ni perezoso, erá el monje oloroso que me había sorprendido detrás de mi mientras me disponia a tomar alimentos y sin preguntar se sentó a mi lado -Se que tienes muchas preguntas, vamos anda haz tu pregunta- justo cuando iba a pronunciar la primera pregunta con un gesto de manos me detuvo marcandome el alto -De una vez te digo, aquí no hay ninguna Claire- ¿Como lo supo? cerré mis ojos y formulé otra pregunta -¿Hace cuanto tiempo estoy aquí?- -Eso depende, ¿fisicamente o espiritualmente?- Si, yo tambien me quedé sorprendido -¿A que te refieres con espiritual?- -Eres un hijo de la luz hoy puedes estar con nosotros y mañana estarás en quien sabe donde quiera el gran creador que estes, inclusive puedes hacerte de una vida, casarte y tener hijos- -Claire…- -Si, es probable pero hay cosas mas importantes que pensar en esa mujer, son solo seres pecaminosas que alientan al hombre a cometer locuras que ofenden a nuestro señor, son la vanidad, el veneno, el pecado mismo- -No, no mi Claire- -Como quieras, hoy has vuelto con nosotros y eso es lo que mas importa- decía con una risa de oreja a oreja pero entonces recorde -Tambien, tambien recuerdo a una niña y a un caballero con armadura oxidada- -Hmmm, no se a que te refieras, no se nada sobre ese asunto-. Era evidente que mentía…

Pasó la cena y mi mayor temor era dormir y aparecer en otro lugar, apenas y sabía donde me encontraba, me asome por la ventana y veia el tintilar de las hermosas estrellas y mas impresionante era la luz de la luna que daba hacia mi ventana. -Claire- suspiré. Un paso atrás fue suficiente para golpear un casco, un complemento de la armadura que yo traia puesto. Tomé el casco y me sente sobre la cama para examinarlo con mas detalle.

Sir Hirhernav, grabado en oro en el interior del casco. ¿Quién soy realmente? Hoy amanesco en una iglesia, ayer estaba haciendo mi vida al lado de una hermosa dama pero ¿y mañana? un escalofrios recorrió mi cuerpo ¿que será de mi mañana? de pronto senti un gran vacio en mi cuerpo ¿A caso seré solo una sombra que pasa por la vida de las personas a las que quiero? ¿como puedo detener esto? ¡No! ¡esto no puede continuar así!. Sonó la puerta, por su puesto, era el monje miedoso -He venido a traerte un té hermano- -Si, gracias dejalo sobre la mesa- -Recomendaría que lo tome antes de que se enfríe- Giré para verlo, ya no se veía tan miedoso como hace rato -Porfavor hermano no lo haga mas dificil, bebalo- me decía mientras desenfundaba una daga de una pequeña bolsa atada en su toga, observe mi espada y mi escudo que se encontraban detrás de la puerta pero el monje se percató y cerró la puerta -Creo que no tienes otra opción- -¿Qué pretendes?- -¿Tú crees que realmente están ansiosos estos hombres apestosos de tu regreso? la cena y la música es solo un engaño- En ese mismo momento alguien toca la puerta fuertemente -¡Señor! ¿está todo bien?- -Anda bebe, me lo vas a agradecer- -¿Señor?… ¡Demonios! ¡tenemos un traidor, avisenle al Maestro!- la cara del miedoso volvió a ser la de antes -Anda te he dicho que bebas no nos queda mucho tiempo- tomé la taza y bebi todo -Muy bien hermano- Un estruendo empezó a golpear la pared, una y otra vez hasta que se vió un hacha intentando partir la puerta en dos -Ahora sientate en la ventana y cruzate de brazos- se acerco a mi y me dió una extraña figura, un collar -Dale gracias a la niña- me quedé sorprendido, justo en ese momento la puerta fue rota y pude ver como seres extraños de inmensas garras y de piel como de serpiente entraban en la habitación, el monje solo me empujó y empezé a caer. Fue desesperante pues estos serés se le avalanzaron, mi vista se empezó a nublar durante mi caida y mis parpados se cerraron… Solo oscuridad…

Continuará…

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~ por hiramhdez en octubre 21, 2010.

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